¿Es necesario seguir conmemorando el 8 de marzo en el siglo XXI?

Cada día es más urgente que resolvamos las desigualdades que perviven en el mundo y entre ellas las que tenemos pendientes las mujeres y  los hombres tanto en la esfera pública como en la doméstica. Desde hace un siglo, todos los 8 de marzo se conmemora la dura y larga lucha de las mujeres por conseguir su integridad física, su emancipación y la participación activa en todos los ámbitos de la vida.

Desde hace ya unos años, leemos y escuchamos con rotundidad y simpleza que la igualdad entre hombres y mujeres está conseguida.  La igualdad está lejos, muy lejos de haberse conseguido. Las nuevas formas de manifestación del sexismo lo mantienen siempre vivo, latente y naturalmente normalizado gracias a hombres, mujeres y jóvenes que mayoritariamente son inconscientes de sus consecuencias.

“Los poderes comparten y refuerzan un modelo de estructuras basadas en relaciones jerárquicas, discriminatorias y desiguales”

Nacemos en sociedades clasistas, racistas y sexistas y dónde los poderes económico, religioso, político y militar comparten y refuerzan un modelo de estructuras basadas en relaciones jerárquicas, discriminatorias y desiguales en las que vivimos y convivimos mujeres y hombres. El “pater familias”, los CEO´s (consejeros delegados), los generales, el Papa, el Rey, son las puntas del iceberg jerárquico. Es urgente, por tanto, desmontar dichas jerarquías para poder vivir con justicia y dignidad, valores opuestos a los que representa el sistema capitalista y el patriarcado.

Para poder conseguir que el 1% de la población mundial disfrute de la riqueza del otro 99%, no debe extrañarnos que el capitalismo y el patriarcado necesiten establecer y perpetuar relaciones jerárquicas, discriminatorias y desiguales capaces de mantener monopolizado todo el poder de forma omnipresente, represiva y violenta.

Un ejemplo desgarrador de esto último es que existan una serie de países dueños de otros muchos a los que discriminan y utilizan a su antojo. Países de segunda disponibles para ser invadidos, destruidos y colonizados (Irak, Siria..), o de los que se puede disponer para especular con sus viviendas, extensiones de terreno y materias primas (África, Argentina, Asia..). Lo que inevitablemente conduce a estar especulando con la vidas de millones de personas que se ven obligadas a desplazarse de sus países en busca de comida, hogar y trabajo.

Tanto el capitalismo como el patriarcado cuentan con, o crean, toda una estructura institucional adecuada para cada momento histórico. Hace medio siglo durante la dictadura franquista en nuestro país fue la Iglesia católica la encargada de dictarnos cómo teníamos que vivir la vida unas y otros  teniendo que obedecer una serie de preceptos y normas basadas en el castigo y en el miedo para obtener el premio de “ir al cielo” después de la muerte. El régimen franquista secundó a la iglesia encargándole la educación del país. Ahí aprendimos a ser niñas y a ser niños, mujeres y hombres sexistas.

“Tanto el capitalismo como el patriarcado cuentan con una estructura institucional adecuada para cada momento histórico”

En estos momentos las instituciones encargadas de la transmisión ideológica del sexismo/machismo han dejado de ser la Iglesia y el franquismo y han ocupado su lugar, los medios de comunicación, la publicidad, la legislación, el mercado, la educación y la familia con una importante salvedad, la coacción, el miedo, la culpa y el castigo han sido sustituidos por la seducción, por el agrado, por el sueño de la gloria, por el deseo, por el todo vale, por la confusión, por el engaño: “utiliza este perfume, esta ropa, este gimnasio… y estarás bella, conseguirás éxito, serás deseada por los hombres”. Jóvenes mujeres, no caigáis en estas simples trampas que nos hacen más frágiles, más sumisas, obedientes y encadenadas con grilletes de brillantes a una vida sin proyecto propio.

Y vosotros, hombres, sed conscientes de que estáis siendo utilizados igualmente: “trabajo, trabajo, ves al gimnasio, ponte estos perfumes, conduce esos coches, usa estas tecnologías, ten sexo, haz deportes, consume pornografía, relaciónate de manera violenta contra otros hombres, contra ti mismo y contra las mujeres y así, cada día incrementará más tu ansiedad por conseguir más poder, más dinero y más ¿éxito social?…. Vosotros, jóvenes compañeros, por favor, no caigáis en esas trampas indignas y violentas que os cuestan vuestras vidas y las nuestras.

Las tareas pendientes y urgentes en las que podemos trabajar conjuntamente son:

  • Desmontar los estereotipos sexistas.
  • Erradicar la violencia y el terrorismo machista.
  • Acabar con el acoso callejero que sufren mayoritariamente las mujeres jóvenes.
  • Poner en valor la economía de los cuidados.
  • Acabar con la brecha salarial.
  • Resolver la conciliación entre la vida laboral y la vida familiar.
  • Eliminar la precariedad laboral de las trabajadoras.
  • Romper el techo de cristal.

Estos retos los hemos de conseguir conjuntamente mujeres y hombres rompiendo los nuevos moldes impuestos por el mercado y el patriarcado.

 

Amparo Tomé
Maestra  feminista jubilada

 

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