Salir del laberinto

Captura de pantalla 2013-10-14 a les 10.54.46El 20 de octubre se cumplen dos años desde que ETA anunció el final de la violencia. Este hecho, junto a la posterior legalización de Sortu, el nuevo partido de la izquierda abertzale, ha permitido que la sociedad vasca haya entrado de lleno en un proceso de paz. Desde entonces, lo más importante es que no ha habido más víctimas ni personas amenazadas por ETA. Así lo confirman los informes de la Comisión Internacional de Verificación, grupo constituido por expertos internacionales para garantizar que ETA cumple con sus compromisos, y por el propio ministro del Interior. Además, todas las tradiciones políticas ya están representadas en las instituciones, terminando con una etapa marcada por las ilegalizaciones y la distorsión democrática que representaban.

Todas las tradiciones políticas ya están representadas en las instituciones

Estos acontecimientos han supuesto que la ciudadanía vasca haya podido salir del laberinto de violencia y exclusión al que se ha enfrentado durante muchos años. Ahora bien, los dos años transcurridos nos han llevado a un nuevo laberinto construido por nuevos retos y dificultades. Es habitual que así suceda en los procesos de paz. Son tareas complejas, en las que deben colaborar sectores políticos y sociales muy diferentes que hasta hace bien poco estaban enfrentados, acostumbrados a dinámicas del pasado poco proclives al entendimiento.

En el momento actual, las principales dificultades residen en la negativa del Gobierno de España no ya a contactar con ETA, sino a escuchar y atender las demandas de las instituciones y de la sociedad vasca. Se ha atrincherado en la exigencia de disolución de ETA. Tampoco ETA ha facilitado los avances al reclamar una negociación con el Gobierno que, siendo realistas, no se va a producir. Por si fuera poco, y pese a importantes iniciativas por la reconciliación, como las protagonizadas por víctimas de distinto signo, el diálogo entre los partidos políticos para consolidar la convivencia se encuentra bloqueado. El ejemplo más claro es que recientemente se han suspendido las actividades de la Ponencia de Paz del Parlamento vasco.

El diálogo entre los partidos políticos para consolidar la convivencia se encuentra bloqueado

Esta situación contrasta con las opiniones sociales mayoritarias. Las últimas encuestas sostienen que el 80% de la población quiere el desarme de ETA, apuesta por un final sin vencedores ni vencidos y apoya reconocer a todas las víctimas. Mientras, el 70% ve con buenos ojos un cambio en la política penitenciaria. Estos datos hacen pensar que la sociedad está muy por delante de los debates estériles y destructivos entre los partidos políticos.

Encontrar una salida al laberinto en el que nos encontramos no es una tarea sencilla. Desde Lokarri apostamos por dar el protagonismo a la sociedad vasca. El proceso de paz y de mejora de la convivencia no puede esperar a que haya unos contactos entre el Gobierno y ETA o a que los partidos comiencen a alcanzar consensos. Por ello, junto a una entidad del País Vasco francés, Bake Bidea, el pasado mes de marzo organizamos un Foro Social para impulsar el proceso de paz, en el que participaron 12 expertos internacionales de primer nivel y más de 1.300 personas. El resultado de los debates ha sido un documento que recoge 12 recomendaciones para impulsar el proceso de paz y, más concretamente, sobre el desarme, la reintegración de las personas presas, la garantía de los Derechos Humanos y la reconciliación.

Desde Lokarri apostamos por dar el protagonismo a la sociedad vasca.

Esta aportación ciudadana al proceso de paz es también un ejercicio de responsabilidad. Debemos sanar las heridas y poner las bases para que todo el horror sufrido no se repita en el futuro. Es momento de salir de las trincheras. Estoy plenamente convencido de que podemos hacerlo. Peor estábamos en el año 2008 y lo conseguimos. Ahora, con tenacidad y paciencia, también encontraremos la salida de este laberinto.

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